"Los Mirmidones" (Grupo de teatro del IES Marqués de Lozoya)

Obra de Teatro: ORESTES (Tragedia de Eurípides)

La obra se representó en el Teatro Juan Bravo de Segovia el 4 de Noviembre de 2012

 


 

ADAPTACIÓN Y DIRECCIÓN: ÁNGEL GÓMEZ

PERSONAJES e INTÉRPRETES

ORESTES                  José Luis Pura

ELECTRA                 Elena Alcaraz

PÍLADES                  Alberto García

MENELAO               Julio Castiñeira

TINDÁREO              Ángel Gómez

HELENA                   Elena García

HERMIONE              Elena Cáceres

MENSAJERO           Boris Alexandrov

CORO                       Estefanía Torres – Soraya Ramos-Soraya Delgado – Elena García

MÚSICA                   Raúl Alonso

SOLDADO               Adelino Sainz

SINOPSIS DE ORESTES

Agamenón, el conductor del ejercito griego en Troya, es muerto por su mujer Clitemestra cuando regresa a su casa victorioso de la guerra. Orestes y Electra, sus hijos, matan a su madre vengando así la muerte de su padre, y matan también a Egisto, que compartiendo el lecho con ella, ha usurpado el trono de Argos. Inmediatamente Orestes cae atrapado por la conciencia y el miedo a la reacción de los ciudadanos que exigen su lapidación. Se apodera de él la locura. Es perseguido por las Erinas, las diosas vengadoras de la sangre. Condenados a muerte ambos hermanos por decisión de la asamblea que conduce Tindáreo, su abuelo, deciden preparar su salvación obligando a Menelao a que intervenga en su favor. Para ello asesinan a su mujer, Helena, y raptan a su hija amenazando también con darle muerte.

 En el inicio de esta tragedia de Eurípides encontramos a su protagonista, el matricida vengador de Agamenón, postrado y enloquecido. Las diosas de la venganza, las Erinas, le persiguen implacables, transformadas aquí en un producto de su imaginación delirante.

“Orestes” es una tragedia en la que Eurípides realiza un estudio sicológico de los caracteres de unos jóvenes asediados por el remordimiento de un matricidio y por la persecución de un pueblo hostil; nos presenta en ella un conjunto de personajes todos ellos dominados por la maldad más extrema. En su plano más primario aparece aquí un debate sobre la pena de muerte. “Si el asesinato siguiera al asesinato como venganza, siempre habría alguien condenado a muerte” dice Tindáreo en la obra. Esta argumentación del padre de Clitemestra para argumentar lo ilegitimo del matricidio se contradice cuando posteriormente  Tindáreo marcha a la asamblea para convencer a los ciudadanos de que condenen a muerte a los matricidas.

En el primer plano de la tragedia aparece Orestes, enfermo de terror, presa de alucinaciones, casi moribundo en la primera mitad de la obra; a su lado, Electra, su hermana, tan asustada como él. La amenaza de la lapidación les empuja más al odio y a la venganza. Sólo se animan ante la necesidad de su propia salvación que encuentran en la perspectiva de nuevos crímenes, ahora contra Menelao mediante el asesinato de Helena y luego de Hermione. Menelao y Elena, egoístas, inseguros, han regresado de Troya y no están dispuestos a arriesgar su fortuna en pro de  sus sobrinos, sino al mantenimiento de su trono en Esparta. Completan el cuadro de personajes, Tindáreo, el abuelo de los matricidas, que juega con la ley caprichosamente, y que impone la pena de muerte aun habiendo argumentado contra ella. Pílades, el amigo joven de Orestes, colaborador en el crimen de la madre y  fiel a la amistad antes que a sus propios intereses.

En ninguno de los personajes se ve un ápice de piedad; todos son mezquinos, dominados por el odio o por la ambición, todos se dirigen hacia la propia destrucción que será también la destrucción final de la casa de los atridas, la casa del conductor de la guerra de Troya. En el fondo de toda la obra se siente la presencia de Apolo, el dios que ha determinado la acción, caprichoso y más humanizado que divinizado por Eurípides. La solución final de la tragedia es muy propia de Eurípides: la intervención de un “deus ex maquina”  salva caprichosamente el destino de los héroes. Este recurso artificioso que tanto utiliza Eurípides para cerrar sus obras ha sido siempre muy cuestionado por los críticos, que restan valor así a sus tragedias.