30 de enero de 2012 : Día Escolar de la No Violencia y de la Paz

En esta ocasión, el Día de la Paz se celebró el 31 de enero por motivos de horario. El día anterior se realizó uno de nuestros recreos poéticos. La ya tradicional degustación de comidas fue precedida de la lectura del siguiente texto:

Me encuentro en Buenos Aires, tomando un café con la escritora venezolana Dulce Rojas. Discutimos sobre la idea de la paz que últimamente se ha mantenido muy distante del corazón  humano. Dulce me cuenta, entonces, la siguiente historia: 
Cierto rey ofreció un gran premio para el artista que mejor retratara la idea de la paz. Muchos pintores enviaron sus trabajos al palacio, mostrando bosques al atardecer, ríos tranquilos, niños corriendo en la arena, arco iris en el cielo, gotas de rocío en un pétalo de rosa …
El rey examinó todo el material que le habían enviado, pero terminó seleccionando apenas dos trabajos.
El primero mostraba un lago tranquilo, espejo perfecto de las poderosas montañas y del cielo azul que lo rodeaban. Aquí y allá se veían pequeñas nubes blancas, y quien se fijase con cuidado vería en el extremo izquierdo del lago una casita con la ventana abierta, y con su chimenea despidiendo humo, lo cual era señal de una cena frugal, pero apetitosa.

El segundo cuadro también mostraba montañas. Pero éstas eran escabrosas, con sus picos abruptos y escarpados. Sobre las montañas, el cielo estaba implacablemente oscuro, y de las nubes cargadas salían rayos, granizo y una lluvia torrencial.
La pintura resultaba chocante frente al resto de los cuadros enviados al concurso. Sin embargo, cuando se observaba el cuadro en detalle, se advertía en una grieta de una roca inhóspita un nido de pájaro. Allí, en medio del violento rugir de la tempestad, acurrucada en perfecta calma, había una golondrina.
Al reunir a su corte, el rey eligió esta segunda pintura como la que mejor expresaba la idea de la paz perfecta.

Así explicó su elección:
La paz no es lo que encontramos en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro, sino lo que permite mantener la calma en nuestro corazón, incluso rodeado de las situaciones más adversas. Este es su verdadero y único significado.

Los alumnos, profesores y personal no docente disfrutamos comiendo unos suculentos platos que habían preparado las familias de los alumnos y algunos profesores y trabajadores del instituto.